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¡Cinco consejos que me cambiaron!

Ana Mercy Otáñez amercy@gmail.com


En mi afán de crecer de acuerdo a cada una de las etapas en la que me he ido desarrollando, han surgido en mi diferentes necesidades, muchas de ellas llegan con el paso del tiempo o con la evolución del alma. Reconozco que la aplicación de estos cinco consejos que hoy comparto con ustedes me cambiaron la vida. Desde hace un buen tiempo he entrado en una nueva filosofía que incluye libros, estudios, encuentros, clases extracurriculares, mentores y web, y puedo resumir en estos, en un cambio radical en mí, los cuales se han convertido en una verdadera satisfacción personal.

Como primer paso está adquirir una buena formación en el nuevo mundo en el que te quieres desarrollar.

Nadie avanza en la vida sin conocimientos y esto amerita horas de estudios y formación de la mano de grandes expertos.

Identifique su “gurú” favorito. Las instrucciones deben ir desde preparar el alma hasta formar a la profesional. La superación es una decisión cargada de esfuerzos y sueños para alcanzar una meta.

Estudiar hoy en día no es una limitación, pues existen distintas herramientas que nos permiten un andar directo hacia nuestros sueños gracias al Internet, pues a través de este hay miles de opciones y ofertas de centros de estudios a todos los niveles, sin olvidar las bibliotecas, aunque en muchos de los casos hay que pagar, también hay muchas ofertas gratuitas que nos ayudan en nuestro camino de preparación… “El puesto se lo construye una misma, pero hay que prepararse”. Como segundo consejo está: El creer en nosotras mismas, esta es la clave para alcanzar todo lo que nos proponemos.

Las mujeres y hombres que hoy me inspiran tienen en común confianza en sí mismos y en sus proyectos. Sin embargo, muchas de nosotras fracasamos al no valorarnos en la justa dimensión de nuestros talentos y de nuestras capacidades, por lo que no reconocemos nuestro potencial.

Reconócete y luego actúa. Es tan simple como hacerte cargo de ti, identificando tus puntos fuertes y trabajando con ellos, haciendo de esto un compromiso. Las debilidades déjalas guardadas para más adelante. Tres. Sal de tu zona de confort y ábrete a empreder un nuevo camino. No importa que este implique un cambio de trabajo, de funciones o de posición, en los riegos están las oportunidades.

El miedo pasa cuando nos atrevemos hacer lo que nos aterra. Cuarto. Organízate para establecer prioridades y encontrar un equilibrio. Creo que es uno de los graves problemas que tenemos las mujeres es este, debido a todas las responsabilidades que asumimos. No es fácil entre nuestra familia y el trabajo y en el camino nos olvidamos de nosotras. Es importante priorizar, agendar, planificar, distinguir entre tareas importantes, urgentes y poco significativas. Esta es la clave para aumentar tu productividad y alcanzar las metas en el tiempo indicado. Trabajar muy duro sin priorizar nos llevará a la desilusión o al abandono de nuestros sueños. Y la quinta.

Codearte de gente con tus mismas aspiraciones, que te aporte con buenas ideas, experiencias y conocimientos, esto te impulsará hacia los resultados que aspiras.

No olvides formar un buen equipo, así el éxito sabe mejor. Con el poder de Dios nos leemos la próxima semana.

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