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Amor adulto

Ana Mercy Otáñez amercy@gmail.com

Desde hace muchos años he gritado al mundo el amor que he sentido por decenas de personas: mi madre, mis hijos, mis mentores, mis parejas. Nunca he tenido problemas en expresar lo que siento. Crecí entre el amor de ser hija única y la sobreprotección de ocupar la misma posición como sobrina y nieta en mi familia materna por muchos años. A esa privilegiada situación le atribuyo lo ilusa que pude haber sido en cuestiones del amor. Pues creía que toda mariposita que alzaba el vuelo en mi estómago era el amor de mi vidaÖ Por años juré que toda ilusión que alborotaba mis días era la noble forma de expresar tan grande sentimientoÖ Tengo razones de sobra para creer que desde muy pequeña confundí el estremecimiento más noble que pueda sentir un ser humano; esto ha sido en parte, lo otro fue inexperiencia en ese campo, la cual habitó en mí más del tiempo indicado, según los manuales de sobrevivencias que me han enseñado las pericias en el mundo del amor y que he acumulado de intentos e intentos, a tal punto de convertirme en un ente de consultas entre amigas, relacionadas y allegadas, pues todas saben que he desarrollado un estilo de vida en ese sentido y una amplia teoría que sustenta al mismo, aplicado con éxito, basado en todo lo vivido de acuerdo a los tipos de personas, las situaciones y el entorno, los cuales me han servido para crecer emocionalmente como mujer. Y muchas veces lo he contado aquí. He cometido muchos errores, establecía tiempos, tenía mis límites favoritos, identificaba debilidades, sobrevaloraba cualidades y me entregaba siempre pensando que era una acción de doble vía. ¡Plop! De igual forma venían los desplomes, el desencanto y la aplicación de algunos tan sonados refranes, a los cuales les encontraba significado y aplicación. Ejemplo: “Es mejor sola que mal acompañada”. El amor de pareja en mi vida fue discusión familiar, orientación de superiores y consejos de tertulias. Pero todos encontraron en mi un ‘stop’, mi vida sentimental en ese sentido era un área delimitada, a la que siempre le puse un freno que impedía todo acceso al restringido terreno de mi corazónÖ ¡En eso tuve mis ventajas! Pues al pasar balance nadie tiene culpa de mis desaciertos ni de las esperanzas que anhelé en otros, solo yo soy la responsable de las expectativas creadas y de las veces que mi corazón se quedó a media astaÖ Pero Dios, que es sabio, me puso a vivir todo tipo de situaciones y mucho más, lo que me hizo madurar y aprender. A poco tiempo para mi #DíaAmarillo reconozco que el amor es un cúmulo de experiencias que te hacen entender que amar es una decisión que se toma cada día, basada en lo que sentimos. En cuestiones del amor, lo difícil es no haber sentido nunca nadaÖtodo lo otro vale si te hizo feliz. Satisfecha de todo lo vivido he tomado la decisión responsable de amar a un hombre que me ha enseñado a ir más allá de mis ilusionesÖ Mi amor de hoy es una acción diaria que requiere de estrategias que me han ayudado a sembrar cada día lo que quiero cosechar y como los ojos son el espejo del alma, muestro orgullosa la pasión que solo se logra cuando de verdad amamos. ¡Hasta la próxima semana!

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